viernes, 2 de enero de 2009

Dos de enero. Conmemoración de la Venida de la Virgen en cuerpo mortal a Zaragoza.

El Pilar a media noche. El día de la venida.




Hoy, sí, pero en un hoy oscuro, sin estrellas, con una lluvia serena, a eso de las 12 de la noche, comenzó la Santa Misa en la Capilla de la Virgen del Pilar para conmemorar su Venida en cuerpo Mortal a Zaragoza.

Esta vez estábamos unas mil personas. La Santa Capilla llena a rebosar y también los bancos de la nave de atrás... gente de pie y el Arzobispo de Zaragoza como celebrante.

Emoción al ver la columna sin manto, al ver la corona de diamantes de nuestra Señora y al verla "tan pequeñita" que sus hijos nos sentimos sus protectores. ¡Osado atrevimiento! pero ella me entiende. Cariño y ternura ante lo pequeño... y es que de los pequeños y los humildes Dios hace los cimientos que sostienen la humanidad.

Cambio de Vicario General, anunciado ahí, al puñadico de fieles. Cantos a nuestra Señora, un tierno villancico nana en el Ofertorio que me puso la piel de gallina de emoción, amigos... unos cuantos y al final el Himno de la Virgen del Pilar como colofón.

Vuelta a la normalidad, en una noche sin estrellas, sin luna y con una lluvia  suave, como si quisiera llorar por la "crisis" que cabalga por nuestros hogares en el 2009.

Pienso que "la crisis solidaria" es menos crisis, como comenta Javier Peña al hablar de Bancosol, una iniciativa del Banco de Alimentos.

Pienso que el "optimismo" está justificado porque seguimos existiendo. Mientras hay vida hay esperanza. Y ¿aquellos a los que este año 2009 no dejarán vivir? 100.000 abortos presuntos son una jarra de agua fría a la esperanza. Esperemos que los Movimentos pro vida conmuevan corazones y el "ro, ro, ro... " del VIllancico de hoy se pueda decir a esos 100.000 inocentes que un insensato Presidente considera una "carga" para su visión "progresista".

Pero hablamos de la Virgen, de su venida, de sus ánimos a Santiago. Hoy nos ha dado ánimos a nosotros, los redactores de Aragón Liberal, para seguir en la brecha.

¡Hay tanto por lo que merece la pena vivir y luchar!

No os defraudaremos... y no dejéis de pasar, los zaragozanos, hoy por el Pilar para dar las gracias a la Virgen por su venida.

Federico Rodríguez de Rivera